Es la etapa central y más importante del itinerario formativo de la Pastoral Juvenil, en la cual esperamos que los jóvenes opten, de manera definitiva, por convertirse en discípulos misioneros del Señor. Entrar en el camino de los Discípulos es optar por el seguimiento de Jesús y del Proyecto en Él revelado: el Reino de Dios. El discípulo es un peregrino que quiere configurarse con Jesucristo, el Maestro, disponiéndose a la acción del Espíritu Santo en él.

En esta etapa se pretende ayudar al joven a asentar las bases de su proyecto de vida cristiano.

El material de esta etapa contiene 15 unidades temáticas, pensadas para un trabajo de al menos 2 años.