La parroquia de Renca fue fundada el 14 de septiembre de 1662, siendo la séptima parroquia más antigua de Chile, llegando en un principio hasta las inmediaciones de Limache. El Arzobispo de la época, don Diego de Humanzoro, erigió esta parroquia en las tierras que pertenecían al cacique Quilacán, que con su gente fue uno de los principales opositores a los españoles y uno de los cabecillas de la revuelta del 11 de septiembre de 1541, que destruyó la naciente ciudad de Santiago.
Tierra de encomiendas, fue pacificada por medio de la evangelización a los indios realizada por los jesuitas y por la devoción al "Señor Crucificado", un tronco de espino con la exacta forma de Cristo en la Cruz, que unos indígenas encontraron cerca de Quilpué y que tras la expulsión de los jesuitas fue a parar a la región de San Luis, en Argentina, donde se encuentra actualmente. A esta devoción se debe el nombre de la parroquia, y por esa razón la cruz ha sido el signo distintivo de la comuna, hecho que se corona en 1992 con la gran cruz dispuesta en el cerro Renca.
Dentro de la historia de la parroquia se dice que en su templo fue bautizado un niño llamado Manuel Rodríguez. Otro personaje que recibió el bautismo dentro del territorio parroquial fue el presidente José Manuel Balmaceda, bautizado en la capilla del Fundo Santa Teresa de Lo Boza. Una tercera persona ilustre del sector es el autor de la primera Canción Nacional, un vecino de Renca llamado Manuel Robles Gutiérrez.

“Actualmente la comunidad se encuentra muy viva, teniendo como objetivo principal el llevar el evangelio de Jesús a todos los vecinos, especialmente a los que más sufren”, concluye el presbítero Francisco Ibáñez, vicario parroquial.